
En México hay aproximadamente 30 millones de jóvenes entre los 15 y 29 años, de los cuales 15 millones viven en situaciones de pobreza y 5 millones en la pobreza extrema con ingresos que ni siquiera alcanzan para la canasta familiar.
¿Es posible superar estas desventajas familiares heredadas? Trayectorias de superación, reproducción y acumulación de desventajas entre jóvenes mexicanos pobres, fue la conferencia presentada por el Doctor (Ph.D) en Ciencias Sociales Minor Mora, durante el XIII Coloquio Nacional de Sociología, que se realizó entre el 7 y el 9 de septiembre en la Universidad del Valle.
“En una sociedad que tiene muy pocas posibilidades de proyección y de inclusión social a la vida activa, en qué medida jóvenes que provienen de familias muy humildes, que han vivido situaciones de pobreza muy agudas durante la niñez y la adolescencia, tienen alguna posibilidad de salir adelante, mejorar sus condiciones de vida y aspirar a vivir en condiciones diferentes como resultado de las elecciones y decisiones que toman durante su niñez y adolescencia. Esta fue nuestra pregunta central y desde este universo encontramos 6 trayectorias posibles de vida en los jóvenes mexicanos” expresó el profesor Mora.
Hay un primer grupo minoritario que logra superar sus condiciones de privación y pobreza. Son quienes tuvieron la suerte, por decisiones familias o porque accedieron a algún tipo de programa estatal, de tener recursos que le permitieron mantener su ciclo escolar llegando a culminar sus estudios de secundaria y preparatoria y la universidad o realizando carrera técnica. Estos jóvenes por lo general logran alcanzar buenos empleos, con salarios aceptables, seguridad social básica y derechos mínimos, lo cual les permite mejorar su vida. Son jóvenes que tuvieron que trabajar mientras estudiaban, pero en las familias siempre administraron esto de manera tal que el trabajo no compitiera con el estudio. Como una trayectoria de éxito este grupo significa el 2% de la población total de jóvenes.
Un segundo grupo de jóvenes que ha logrado acceder a un empleo de calidad, pese que tienen recursos laborales muy limitados y sin una trayectoria escolar prolongada. Durante un amplio tiempo de su vida tuvieron trabajos muy inestables, erráticos, entre ocupación, desempleo e inactividad; pero en algún momento de su vida encontraron acceso a un nicho del mercado en el que pudieron estabilizar su trayectoria de vida laboral y a partir de ahí reorganizar su vida. Esta trayectoria muestra que para jóvenes de bajos recursos y con pocas capacidades laborales existen posibilidades de acceso laboral, siempre y cuando el mercado de trabajo les ofrezca alguna opción. En la ausencia de esa posibilidad de incorporación laboral digna, no podrían salir adelante, estabilizarse, ni contribuir a la mejoría de su familia. Pero por sus pocos recursos educativos y laborales, se sienten muy vulnerables, porque saben que en el momento en que pierdan su trabajo entonces va a vivir probablemente procesos de empobrecimiento agudo.
“En México se estima que aproximadamente 2 de cada 10 jóvenes logran acceder a un nicho laboral productivo. Pero la mayoría de quienes acceden son jóvenes con altos recursos educativos y laborales. Es decir que para jóvenes de bajos recursos laborales sus posibilidades son mínimas, probablemente menores al 1%. Éstas son dos trayectorias de éxito, pero de muy poco acceso para estas poblaciones.”
“Después encontramos las dos trayectorias más densas, donde se aglomera el mayor porcentaje de jóvenes y hay una reproducción de las condiciones familiares de origen. Jóvenes que no logran generar recursos suficientes para llevar una vida digna, sostener a su familia sin privaciones y evitar situaciones de vulnerabilidad” continua el profesor Minor Mina.
Hay una trayectoria de quienes no encontraron un trabajo asalariado en el mercado, sino que tuvieron que inventarse su propio empleo, lo que llamamos “autoempleo”. Esta trayectoria se caracteriza por trabajos muy básicos de subsistencia que no brindan ninguna seguridad. Son jóvenes que pasan de una ocupación a otra con suma velocidad, y combinan trayectorias de autoempleo con trayectorias asalariadas de corta duración.
La cuarta trayectoria es de quienes se insertan en el mercado como asalariados en pequeños establecimientos, pero en situaciones muy desfavorables, por lo general su salario no llega ni a un salario mínimo, no tienen ningún tipo de seguridad social, ni contrato de trabajo. Cambian de un trabajo a otro, lo que les impide acumular conocimientos, habilidades. Y aunque busquen trabajo, no encuentran, porque en la sociedad hay poca oferta laboral.
“En México, 6 de cada 10 empleos son informales, significa que hay muy pocas posibilidades. Y en el caso de estos jóvenes 8 de cada 10 empleos asalariados son de este tipo. A pesar de que busquen no van a encontrar porque la sociedad no los está generando. Esto tiene que ver con que el mercado laboral mexicano se precarizó en las últimas tres décadas como consecuencia de las crisis económicas y de las políticas económicas que se adoptaron para redefinir la participación de la economía mexicana en el mercado global”.
Las últimas dos trayectorias las de exclusión social, son jóvenes que han tenido de dejar sus casas desde muy temprano o viven en sus casas pero han roto sus vínculos con las instituciones del Estado. Sus formas de inserción en el mercado laboral son muy irregulares y construyen su vida en torno a actividades que consideradas como ilegales, Son jóvenes que han aprendido a sobrellevar la vida en un contexto muy adverso, que no han desarrollado una cultura del trabajo y que están en un desafío constante con la autoridad. Estos jóvenes están muy vinculados con los grupos de delincuencia organizada en las diferentes modalidades, como una manera alternativa de organizar su vida pero siendo un desafío para la sociedad.
“Los porcentajes de estas dos trayectorias son inciertos, sabemos que la magnitud es grande porque su presencia en la sociedad ha crecido en las últimas dos décadas, pero no tenemos la menor idea del tamaño del animal. Sabemos a qué nos estamos enfrentando pero no conocemos la dimensión del problema”.
Esta investigación es desarrollada durante cinco años por el equipo del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México, en el cual Minor Mora es docente. Para obtener la información trabajaron con fuentes estadísticas a nivel nacional agregado, representativas de todo el país, y con fuentes de orden más cualitativo.
Las fuentes de orden cualitativo provienen de un estudio en tres ciudades con tres situaciones de desarrollo del capitalismo en México: Monterrey, sociedad industrial, globalizada y con un alto nivel de vida; una ciudad muy heterogenea como la Ciudad de México, donde convergen economía muy moderna con situaciones de economía con mucho rezago; y una ciudad de mucho rezago social que se ubica en Guajaca, un estado al sur de México, donde la pobreza es generalizada y ¾ partes de la sociedad viven en situaciones de pobreza aguda. En estas tres ciudades realizaron entrevistas cualitativas, y reconstruido lo que en la sociología se llama “Relatos de vida”.
El profesor Minor Mora es Doctor (Ph.D.) en Ciencias Sociales de El Colegio de México; maestría en Estudios del Desarrollo del Instituto de Estudios de Desarrollo de Holanda y es licenciado en Sociología de la Universidad de Costa Rica.
Minor Mora plantea que las respuestas frente a los resultados de estas seis trayectorias
son múltiples y diversas. “Hay quienes dicen que hay que fortalecer la mano dura ante estas poblaciones, pero eso es lo que ha agudizado el problema de violencia en el país y generado una escalada de violencia que en los últimos 10 años ha dado la cifra de 120mil muertos y 26mil desaparecidos. Otra perspectiva es qué puede hacer la sociedad para reincorporar a estos jóvenes. Hay varias iniciativas a nivel micro de organizaciones no gubernamentales, la iglesia y entidades estatales que han asumido el desafío de crear alternativas para la reincorporación de estos jóvenes. No es un camino fácil ni hay una salida garantizada, es un espacio en disputa por la sociedad, el Estado y grupos criminales, pero si no tomamos ese camino la situación será muy adversa en los próximos años, más que en el presente”.
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